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Fenómeno del Niño en Colombia, protege el cultivo de gulupa con estas prácticas de manejo

Cultivo de gulupa en sequia

El IDEAM publicó en mayo de 2026 que la probabilidad de que Colombia enfrente un nuevo episodio supera ya el 90% a partir de septiembre, con proyecciones que algunos modelos internacionales califican como el más intenso de los últimos 30 años.

 

Para los productores de gulupa, esta no es una noticia genérica sobre el clima. Es una señal concreta sobre lo que puede ocurrir en el campo en los próximos meses, es por esto, que debemos iniciar un seguimiento preventivo y socialización temprana del posible escenario climático.

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Qué es el fenómeno del niño y por qué Colombia lo siente tan directo

El fenómeno del Niño, técnicamente conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), es el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical en su sector central y oriental. Cuando esas aguas se calientan entre 1 °C y 3 °C por encima de lo normal, el patrón de vientos y lluvias cambia en buena parte del continente.

 

En Colombia, ese cambio suele significar menos lluvia, más calor y períodos de sequía más largos. No en todo el país por igual, pero sí en las regiones Caribe, Andina y Pacífica: precisamente donde están los cultivos de gulupa.

 

La probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño en Colombia aumenta gradualmente hacia junio, julio y agosto adelantándose un poco al segundo semestre de 2026.

La diferencia entre una sequía normal y el fenómeno del Niño

Una sequía común es local y temporal. El fenómeno del Niño reorganiza la circulación atmosférica a escala continental durante meses, a veces más de un año. No solo reduce la lluvia: sube la temperatura media, baja la humedad relativa y modifica los ciclos de humedad del suelo

 

Para un cultivo como la gulupa  (Passiflora edulis f. edulis), que requiere condiciones estables durante todo su ciclo productivo, esa combinación es la más difícil de manejar.

Lo que el IDEAM proyecta para Colombia en 2026

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y el Ministerio de Ambiente publicaron en mayo de 2026 una actualización formal de sus proyecciones. La directora del IDEAM, Ghisliane Echeverry Prieto, precisó: "En la mayor parte de Colombia, el fenómeno se asocia a disminución de precipitaciones y aumento de temperaturas, aunque en algunas zonas los efectos pueden ser menos intensos o incluso contrarios."

 

La probabilidad de que se instalen condiciones de El Niño sube del 61% en el trimestre mayo-julio al 90% en septiembre, con una intensidad que los modelos de la NOAA califican en 83% de probabilidad de ocurrencia para finales de año y un 13% de posibilidad de llegar a categoría de "súper El Niño".

 

La ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, sintetizó los riesgos: "Los impactos incluyen mayor riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en la producción de alimentos."

 

Las temperaturas en la región Caribe podrían alcanzar los 40 °C. En las zonas de la región Andina donde se cultiva gulupa, el aumento esperado es de entre 0,5 °C y 1,5 °C sobre el promedio histórico.

 

En el primer semestre de 2024, según El Colombiano, los embalses colombianos cayeron al 28,6% de su capacidad, el nivel más bajo en 25 años. Más de 500 municipios activaron alertas por escasez de agua. El sector ganadero perdió 16.740 animales y 703.729 hectáreas quedaron impactadas.

El agro colombiano concentra el 82% de los daños que genera cada sequía severa. Ese fue el último fenómeno del Niño. Y el que se acerca puede ser peor.

¿Por qué la energía también le importa al sector agrícola?

Colombia genera el 66% de su electricidad desde fuentes hídricas. En El Niño de 2024, el precio en bolsa del kilovatio-hora subió un 200%, de $350 a $1.024. 

 

Para los productores que dependen de sistemas de riego eléctrico, eso significa un costo operativo mucho más alto en el período en que más necesitan el agua. Es un efecto indirecto del fenómeno del Niño que pocas veces se incluye en el análisis agropecuario.

El impacto del fenómeno del Niño en el cultivo de gulupa

Para tener una buena cosecha la gulupa requiere precipitaciones anuales de entre 1.200 y 2.000 mm, temperaturas entre 16 °C y 22 °C y una humedad relativa del 70% al 80%. Crece entre los 1.800 y 2.400 metros sobre el nivel del mar, en alturas que la SAC califica como las más aptas para producción de exportación.

 

Además requiere entre más de 2.000 mm de agua al año distribuidos a lo largo del año. El punto clave en las pasifloráceas se da a que florecen y fructifican durante todo el año, por lo que necesitan precipitación bien distribuida y no crecen bien ante la falta de suministro sin riego adicional. Cuando falta el agua en fases críticas del desarrollo productivo (como la brotación de yemas florales, fecundación, cuajado y llenado) los frutos se quedan pequeños o se caen.

 

Adicional, la humedad relativa ideal para una buena polinización está entre 80 y 94%. Lo que hace que en ambientes secos se deshidrate el polen.

 

Durante El Niño el cultivo de gulupa puede verse afectado de las siguiente manera:

  • Aumento de temperatura por encima del rango cómodo para la planta (estrés térmico)
  • Mayor radiación solar.
  • Déficit o estrés hídrico / sequías (menos agua disponible para la planta).
  • Mayor evapotranspiración de las plantas.
  • Incremento de plagas (trips y ácaros).
  • Problemas en producción por deshidratación, calibre y calidad.
  • Caída de la humedad relativa que afecta el cuaje. La sequía severa genera aborto floral, frutos más pequeños, quemaduras solares y deshidratación.

En conclusión, el fenómeno del Niño puede alterar tres variables principales que el cultivo necesita: reduce la lluvia por debajo del umbral mínimo, sube la temperatura por encima del rango óptimo y baja la humedad relativa. Cuando eso ocurre de manera prolongada, el estrés sobre la planta es acumulativo.

Qué le pasa a la gulupa cuando hay estrés hídrico

Cuando la precipitación cae por debajo de lo que el cultivo requiere y no hay riego suplementario, la planta entra en déficit hídrico. 

En la gulupa, ese déficit durante el desarrollo del fruto produce consecuencias concretas: los frutos salen más pequeños, con cáscara rugosa, pulpa seca y bajo contenido de jugo. El aroma disminuye. El sabor pierde intensidad.

En términos prácticos: todo esta falta de agua hace que la gulupa no cumpla los parámetros de exportación a Europa. El mercado holandés, el alemán y el británico, que en conjunto compraron más del 80% de la gulupa colombiana exportada en 2025, pagan precios diferenciados por fruta de primera calidad. Una cosecha afectada por sequía llega con mayor proporción de producto de segunda o no pasa el control de residuos.

 

¿Puede el estrés hídrico provocar floración en la gulupa? Sí, y esto confunde a muchos productores. Un período seco corto puede inducir floración, lo que parece positivo. El problema aparece cuando la sequía continúa durante el cuajado y el crecimiento del fruto: la planta florece pero no puede desarrollarlo correctamente. El resultado es una alta tasa de aborto de frutos.

La temperatura y lo que hace al proceso reproductivo de la gulupa

Estudios realizados en los Andes colombianos con Passiflora edulis muestran que la temperatura óptima en fase reproductiva se sitúa alrededor de los 18 °C de día y 13 °C de noche, con un déficit de presión de vapor inferior a 0,5 KPa. Cuando la temperatura sube por encima del rango, la transpiración de la planta aumenta y la demanda de agua se vuelve imposible de satisfacer sin riego de apoyo.

Cómo preparar el cultivo de gulupa para lo que viene y algunas prácticas de manejo

Los productores que mantienen rendimientos durante sequías severas tienen en común varias decisiones que tomaron antes, no durante, el fenómeno.

1. El agua primero: riego técnico antes de que llegue la sequía

El riego por goteo es la tecnología más efectiva para mantener el cultivo cuando la lluvia falla. Distribuye el agua de manera uniforme, minimiza las pérdidas por evaporación y permite ajustar la dosis. 

Los sensores de humedad del suelo, que antes parecían una inversión alta, redujeron el consumo de agua sin sacrificar rendimiento en varias fincas de la región Andina durante el El Niño de 2024.

 

También te recomendamos el riego manual o fertirriego para plantas pequeñas 1L día de por medio y plantas en producción 8 L/día. Mantener humedad entre 60–80% capacidad de campo. Cuidar el recurso hídrico, evitando fugas y desperdicios. Construcción de tanques y recolección de aguas lluvia en caso de presentarse.

 

Lo más crítico es tener acceso a agua suplementaria antes de septiembre. Los productores que dependen exclusivamente de la lluvia quedan desprotegidos cuando el fenómeno se consolida. Los que tienen reservorios, acceso a acequias o pozos profundos pueden mantener producción cuando los demás paran.

Los Bioestimulantes ayudan a mejorar la tolerancia al estrés hídrico y a la recuperación fisiológica de los cultivos, con extractos de algas, aminoácidos, ácidos húmicos y fúlvicos.

 

Un detalle que muchos subestiman es que si el riego es eléctrico, el costo operativo en 2026 será considerablemente mayor que en años normales, dado el impacto de El Niño en las tarifas. Calcular ese costo adicional ya hace parte de la gestión financiera del cultivo este año.

 

Activa también el Incentivo al Seguro Agropecuario de la Gobernación antes de que se declare oficialmente El Niño. Para gulupa de exportación, una pérdida de cuaje o calibre afecta directo el precio de exportación, así que el seguro vale la pena.

2. Suelo, cobertura y nutrición durante la sequía

Te recomendamos aumentar la materia orgánica, con compost como lombricomposta, bocashi, biol, de buena calidad sobre las calles o platos del cultivo de gulupa, con ellos se mejora la retención de agua, la estructura del suelo y protege la microbiota.

 

Un suelo con buena cobertura vegetal pierde menos humedad. El mulching alrededor de la base de la planta reduce la evaporación directa y mantiene la temperatura más estable en la zona radicular. No requiere inversión alta y el efecto es inmediato.

El mulch orgánico construido con cascarilla de arroz y residuos de poda, ayuda a reducir la evaporación hasta un 30 ó 50%.

En cuanto a nutrición, el potasio ayuda a la planta a regular sus estomas y a controlar mejor la pérdida de agua por transpiración, aplicar en suelo seco produce poca eficiencia y puede generar fitotoxicidad. La recomendación general es aplicar con humedad disponible o con riego de apoyo.

 

También usar coberturas vivas benéficas que reduzcan la exposición directa del sol sobre el suelo. De esta forma evitar el uso de herbicidas, y mantener una cobertura sobre los surcos de plantas pequeñas y rastreras que no compitan con el cultivo. Y mantenerlas sin dejar florecer de forma manual. Puede traer beneficios como reducción de temperatura del suelo, evitar erosión y mejorar la infiltración.

 

Durante la sequía te aconsejamos aumentar lo siguientes nutrientes:

  • Potasio (prioridad muy alta): mejora la tolerancia al estrés.
  • Calcio (prioridad muy alta): Ayuda con la firmeza del fruto.
  • Silicio (prioridad muy alta): Colabora con la resistencia biótica y reduce la transpiración excesiva.
  • Magnesio (prioridad alta)
  • Nitrógeno (prioridad media): Aporta sostenimiento al fruto.

¿Debo cambiar mi programa de fertilización durante El Niño? Sí. En períodos de estrés, la planta prioriza la sobrevivencia sobre la producción. Aplicar dosis altas de nitrógeno durante la sequía puede empeorar el cuadro. Un ajuste a fertilización balanceada con énfasis en potasio y bioestimulantes foliares produce mejores resultados.

3. El riesgo fitosanitario que se subestima

El fenómeno del Niño no solo seca. Las altas temperaturas y el estrés de la planta favorecen la proliferación de mosca de la fruta y ácaros.

 

Al mismo tiempo, la planta debilitada es más vulnerable a patógenos oportunistas. En 2024, las infestaciones de mosca de la fruta aumentaron en varias zonas guluperas y representaron uno de los argumentos de los compradores europeos para aplicar controles más estrictos.

 

El monitoreo fitosanitario frecuente y preventivo, no reactivo, durante el período de sequía es parte del manejo del riesgo.

 

El manejo nutricional, es clave en la fertilización y para mantener la hidratación celular, evita caída de frutos, sostener el calibre y peso, mejorar firmeza y vida poscosecha y reduce el estrés oxidativo y daño por calor.

¿Quiere revisar el estado de su cultivo antes de que llegue el verano?

Como plan de contingencia, te recomendamos previamente construir reservorios, ajustar el suelo, mejorar la nutrición y la materia orgánica. Durante El Niño realiza un riego controlado, monitoreo fitosanitario intensivo y reducción de estrés y cuando pase la oleada de calor implementa una recuperación nutricional y podas de renovación.

 

En Prosagro Export trabajamos directamente con productores de gulupa en Antioquia y otras regiones del país. Conocemos los requerimientos del mercado europeo, las condiciones de cada zona de cultivo y los protocolos que marcan la diferencia entre fruta de exportación y fruta que no pasa el control.

 

Si quiere analizar cómo el fenómeno del Niño puede afectar su producción en particular, o revisar si sus prácticas actuales son suficientes para mantener calidad durante el segundo semestre, podemos hacer esa revisión juntos.

 

Cada finca tiene sus variables. No hay fórmulas genéricas. Pero sí hay decisiones que conviene tomar ahora, no en septiembre.

 

Escríbenos para una asesoría personalizada y evaluemos juntos lo que viene.

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